No busques aprender a base de reels

Aprender a través de youtube

Desde que tenemos móviles a mano no ejercitamos ni cuidamos la mente como antes. Empezando por que no necesitamos  memorizar los números de teléfono de nuestros familiares y amigos, no pasamos un rato cada mañana para leer la prensa o el fin de semana para leer revistas. En el mejor de los casos, algunos mantienen el hábito de leer un libro generalmente antes de dormir, especialmente para coger el sueño. Pero entre horas leemos correos, o información online (como por ejemplo, oh ironía, este artículo que os escribo). Buscamos el bienestar a través de la inmediatez.

Una de las nuevas tendencias que me parecen más peligrosas es el aprender a través de videos de instagram o youtube. Nos hemos encontrado con una fuente de información que nos explica cómo hacerlo absolutamente todo. pero ¿realmente lo hace? Aprender un idioma saltando pantallas y ganando premios que te provocan adicción, escuchando personas sin ninguna titulación que explican como si fueran maestros cómo usar esa o aquella técnica pictórica para mejorar rápidamente sin hacer lo que siempre se había hecho: aprender y practicar.

Aficiones online o presenciales

Yo personalmente, he caído en más de una trampa creyendo que aprendía a tocar la guitarra, me iniciaba hablando ruso o usaba técnicas imposibles de pintura. A la larga no conseguí que nada de estas disciplinas calaran en mi mente ni en mi cuerpo. No se puede aprender de quien no sabe enseñar, no se puede aprender a golpe de vídeo rápido, no se puede aprender sin practicar mucho.

Mi experiencia personal me ha llevado a recibir alumnos en nuestras clases de pintura que vienen con el móvil anclado en un video de youtube para que verlo en la clase (que por supuesto me pagan) de una hora semanal e intentar replicar la técnica que les explican en él. La primera vez que me ocurrió me quedé sin saber muy bien qué hacer, ¿miro el video con ella (era una chica de unos 30 años) y le aporto mis conocimientos? ¿le dejo sola haciendo algo que puede hacer desde su casa y, que además, sé que no es una buena manera de aprender? Tardé unos segundos en reaccionar pero en un momento de lucidez le sugerí que cerrara el móvil, que me explicara qué quería aprender, que me escuchara  durante la clase y que procurara practicar lo que le había enseñado. Conseguimos el objetivo con esa persona. Se repitió la situación con otros alumnos y no volví a bloquearme en mi respuesta, es un NO. Aquí vienes a escuchar, a preguntar, a practicar, a hablar con otros alumnos, a desconectar de los móviles, a estar tranquila, a que tu propia serotonina se active lentamente y dure mucho tiempo. A que la adicción (a pintar, en este caso) se convierta en un hábito saludable para la mente.

Para los más pequeños, las clases extraescolares enseñan a reservar un rato del día a ejercitar una habilidad y crear una afición a fuego lento. Niños con dificultad para concentrarse o atender, consiguen reeducarse a sí mismo y disfrutar de un tiempo que no pasa rápido, sino al ritmo necesario para aprender.

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Clases de arte y pintura para mayores

Nuestros grupos de mujeres mayores de 65 años, son quienes mejor lo practican. Ellas, que saben mucho de esta vida, saben lo que hacer para (sobre)vivir a nuestra sociedad: pintan, pero sobretodo socializan entre ellas, aprenden, se escuchan, se preocupan y se ayudan, se ríen, lloran a veces, salen a comer de vez en cuando, y eso sí, cada mañana y cada noche se dan los «buenos días» y las «buenas noches» en el chat de whatsapp que tenemos en común. Alguna cosa buena tenía que tener el móvil!